El investment readiness es el grado de preparación de una empresa para recibir inversiones externas. Este concepto incluye aspectos como tener un modelo de negocio claro, una estructura financiera sólida, un equipo de gestión competente y un plan de crecimiento bien definido. Las empresas que están investment ready son más atractivas para los inversores, ya que demuestran un alto nivel de organización y un potencial claro de crecimiento.